Ayuda a los inundados del Distrito de Luján.

A modo de colaboración ante los acontecimientos, por todos conocidos, producidos por las inundaciones causadas por el exceso de lluvia de días anteriores; esta Cooperadora con la ayuda de Familias, alumnos, docentes y ex-docentes, han obtenido elementos diversos como ser:

Calzado, ropa, ropa de cama, muebles, alimentos no perecederos, artículos de limpieza varios, que se encuentran en etapa de clasificación.

El traslado de estos elementos hasta el lugar de los hechos, será realizado por los Bomberos Voluntarios de Mariano Acosta, Merlo; quienes retiraran estos elementos el próximo miércoles 26 de agosto, y a los cuales agradecemos su colaboración solidaria, ante esta tragedia que llega a familias argentinas.

A todos aquellos que han puesto su granito de arena, nuestra más sincera gratitud.

Comisión Directiva.

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Conformación de la Nueva Comisión Directiva. Año 2015.

Listado de los integrantes de la nueva Comisión Directiva y Comisión Revisora de Cuentas, según lo resuelto en Asamblea realizada el día 28 de mayo del 2015.

Comisión Directiva:

Presidente:                     Zárate, Leonor Adriana.

Secretaria:                      Robledo, Dora.

Tesorera:                         Zaragoza, Silvia.

Voc. Tit. 1°:                     Retamar, Andrea.

Voc. Tit. 2°:                    Velardez, Paola.

Voc. Tit 3°:                     Flamenco, Elvio.

Voc. Sup. 1°:                   Duarte, Ana.

Voc. Sup. 2°:                  Ramirez, Cesilia

Comisión Revisora de Cuentas:

Rev. de Cuentas Docente:                         Cerezo, Alcira.

Rev. de Cuentas Titular:                           Meichtri, Matías.

Rev. de Cuentas Suplente:                         Navarro, María de los Ángeles.

Directivo Asesor:                                        Massaro, Amalia Mabel

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Características y objetivos de las Asociaciones Cooperadoras Escolares.

Son organizaciones de tipo voluntario incluidas en el seno de las asociaciones civiles. Se caracterizan por una función básica que se corresponde con la acción co-escolar. El organismo gubernamental encargado de fiscalizarlas, a diferencia de las asociaciones civiles que se encuentran bajo la jurisdicción de la Inspección General de Justicia, es la Dirección de Cooperación Escolar dependiente del Ministerio de Educación de la jurisdicción a la que pertenece la escuela con la que cooperan. Pueden al igual que las asociaciones civiles agruparse en Federaciones y Confederaciones.

En el caso de la Provincia de Buenos Aires están reglamentadas por el decreto 4767/72 y 355/73, del poder ejecutivo de la provincia. La Dirección de Cooperación Escolar de la Provincia de Buenos Aires define a las cooperadoras como “grupos de personas de esa comunidad con interés creado, ya sea por afecto directo porque están sus hijos, (el interés indirecto) o porque fue alumno de esa escuela y quiere que sea igual o mejor que cuando él estaba, entonces en el sentido de pertenencia hace que ese grupo de personas, que generalmente piensan distinto se unan en un mismo lugar” (Directora de Cooperación Escolar de la Provincia de Buenos Aires. Mirta Miranda, La Plata, 21 de junio de 1996). No existen datos que permitan conocer la cantidad y tipo de personas que aportan su esfuerzo voluntario o el volumen de recursos que movilizan en favor del sistema educativo público, aunque podemos suponer que los recursos reunidos por las cooperadoras son realmente significativos en su conjunto, y que su destino final es principalmente la manutención de la infraestructura de las escuelas.

Como institución esencial de cooperación escolar, su función primaria y natural es la de “concurrir a la erradicación de todas aquellas causales que incidan desfavorablemente en los educandos como tales, mediante las prestaciones denominadas genéricamente de ayuda escolar” (Decreto 4767/72, Art. 1.). Está dentro de sus funciones la participación en los programas generales de ayuda escolar que emanen del Ministerio de Educación. No pueden inferir en aspectos técnicos o disciplinarios de las escuelas, salvo que le sea expresamente requerida su intervención.

Así, la acción de la entidad debe estar fundamentalmente orientada al mejoramiento de las condiciones materiales e infraestructura de la escuela, pero también es una búsqueda de igualdad de oportunidades.

Objetivos deseables, entre otros, de las Asociaciones Cooperadoras:

Coordinar su actividad con los sectores económicos de la comunidad.

Financiar, administrar o participar en comedores escolares cuando los hubiere.

Establecer un sistema de becas que haga factible la prosecución de los estudios a los alumnos carentes de medios.

Financiar servicios de asistencia médica o medicamentosa.

Adquirir materiales necesarios para el funcionamiento escolar y el mantenimiento del edificio escolar

Encarar cualquier forma de asistencia a los alumnos o sus familias.

Características esenciales o propias:

Grado de institucionalización: las cooperadoras, como ya hemos visto se encuentran reglamentadas y fiscalizadas por organismos del Ministerio de Educación. Al igual que las asociaciones civiles y las fundaciones deben presentar, al solicitar la personería jurídica, el acta constitutiva, los estatutos sociales, las nóminas de asociados, la nómina de comisión directiva y órgano de fiscalización, la demostración patrimonial y el arancel reglamentario; en el caso de las asociaciones cooperadoras tienen que realizar esta presentación ante la Dirección de Cooperación Escolar. En estos últimos años también tienen que presentar la exención al impuesto de Ganancias, en la AFIP.

Ámbito privado: no deben ser parte del aparato del gobierno ni deben estar dirigidas por mesas directivas dominadas por agentes gubernamentales. Si bien pueden recibir subsidios del Estado, la principal fuente de financiamiento son las cuotas abonadas por los socios y las donaciones; además de otras múltiples actividades que pueden llevar adelante.

Carácter voluntario: incluyen en grado significativo la participación voluntaria de sus miembros.

Autogobierno: deben poseer sus propios procedimientos internos de gobierno, y no estar controladas por entidades externas. Las autoridades de la escuela pueden intervenir con su opinión pero no tienen voto, no pueden ni deben influir sobre el gobierno de la asociación su carácter es de asesoramiento.

Tener un carácter no comercial: no deben estar orientadas por objetivos comerciales. Si bien la cooperadora puede realizar actividades comerciales tales como el manejo del quiosco o su licitación, como también el servicio de fotocopias, el fin en sí mismo no es comercial sino el proveer a la comunidad escolar esos servicios y financiar otras actividades de la escuela.

A modo de conclusión:

La asociación cooperadora escolar, es una institución sin fines de lucro, de carácter voluntario y democrático, cuyos rasgos constitutivos y modalidades de funcionamiento permiten inscribirla en el ámbito de la economía social. Es una asociación cuyo objetivo es contribuir con una institución educativa específica para facilitar y mejorar el servicio educativo que se brinda a todos los alumnos que concurren a ella y ser el nexo principal y necesario entre sociedad y escuela.

Se puntualiza como algo negativo la falta de interés por parte de los miembros de la comunidad escolar a la participación activa en la gestión de las cooperadoras, que se ha vuelto habitual, olvidando ciertas conductas solidarias societarias.

Esto hace pensar en la necesidad de hacer cambios culturales y sociales que hagan posible una mayor participación consciente de parte de todos los miembros de la comunidad educativa.

“La cooperación es la convicción plena de que nadie puede llegar a la meta si no llegan todos” Virginia Burden.

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Historia de las Asociaciones Cooperadoras Escolares.

Desde sus orígenes, el sistema educativo argentino reconoce una importante intervención de la sociedad civil. Según la resolución 1004 del 9/5/68 de la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, por lo que se establece el 15/10 como día de la cooperación escolar, se reconoce como primer antecedente de las asociaciones cooperadoras a la “Primera Junta Vecinal de Ayuda a las Escuelas”, fundada en la ciudad de Chascomús el 15 de octubre de 1816.

En esa coyuntura una diversidad de asociaciones, (creadas por colectividades de inmigrantes, por militantes anarquistas y socialistas, por grupos de vecinos, directores de escuela, maestros o padres, o a partir de la promoción explícita del propio Consejo Nacional de Educación) diseñarán alternativas para albergar a la niñez y fomentar la educación, de la cual el Estado recién comenzaba a hacerse a cargo. (Carli,1991). Estas asociaciones tuvieron un especial desarrollo a partir de 1890 y hasta 1930, surgiendo entre ellas las que dieron en llamarse “sociedades populares de educación”, cuyos objetivos fueron lograr la escolarización masiva, vincular escuela y comunidad, y atender particularmente las necesidades de la niñez.

Paralelamente el sistema educativo fue consolidándose y el Estado fue asumiendo en su mayor medida su rol de educador, centralizando lo inherente al desarrollo de la educación, como consecuencia de ese proceso, se produce una transformación gradual de las asociaciones de protección mutua, filantrópicas y educacionistas, alternándose con algunas de tipo autogestionario, para llegar a las asociaciones de tipo cooperativo escolar.

Un pasaje de la asociación de ayuda mutua, protectora de la niñez y vinculada en diferente medida con la escuela, a las asociaciones de tipo cooperativo y escolares, donde la escuela pública aparece como instancia principal a la cual era necesario socorrer.

Con la ley 1420 se estableció una distinción entre los consejos escolares de distrito y las denominadas sociedades de cooperativas de la educación. A partir de esta instancia comienzan a limitarse los espacios de participación libre de los sectores sociales y a segmentarse en espacios ubicados más distantes de la gestión educativa.

Entre 1916-1930, con el auge del rol del Estado educador, se produce el período de mayor expansión del sistema educativo, lográndose la escolarización de la mayoría de la población en edad escolar. Al mismo tiempo se produce una absorción por parte del Estado de las iniciativas de la sociedad civil y de esta manera empieza a disminuir el crecimiento relativo de las sociedades cooperativas en relación con los años anteriores.

A partir de 1930 la tendencia decreciente se acentúa, por el impacto de la asunción militar en el poder y por el gradual fortalecimiento del papel del Estado como ente centralizador de toda la actividad educativa. En esta instancia, “la acción social en torno a las escuelas” parece encaminarse cada vez más a lo que dan en llamarse posteriormente “asociaciones cooperadoras escolares”, produciéndose entonces, la institucionalización de las asociaciones populares, y una mayor apropiación del Estado de tareas que debían ser entendidas como “cooperación” entre escuela y comunidad.

Este proceso llegaría a su máxima expresión durante el gobierno de Perón (1945-1955) y a partir de entonces, el movimiento de asociaciones cooperadoras, tomaría finalmente la forma y las funciones que aún hoy conserva.

El sesgo impuesto en las funciones inherentes a las cooperadoras las conduce a asumir un rol directamente relacionado con el financiamiento económico y a transformarse en un importante factor de estratificación de la oferta, en la medida que las contribuciones diferenciadas que las familias están en condiciones de realizar y los recursos que aportan las cooperadoras se han vuelto fundamentales para el mantenimiento de la infraestructura escolar.

Los diferentes procesos políticos, económicos, sociales y culturales, hacen necesario buscar continuamente nuevas formas de multiplicar y racionalizar recursos, fomentando la cooperación solidaria de la comunidad, e instituciones privadas o entes (empresas, municipios, unidades productivas, entre otras) y estableciendo objetivos de equidad y desarrollo de la educación. (Fardelli Corropolese, C., 1998)

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